18 de noviembre de 2012

Si hay algo que caracterizó a todas mis relaciones sexual-románticas fue el no blanqueamiento.
Esa cosa medio que si, medio que no.
Durante el breve tiempo de la relación podía ver lo inconcluso de la situación, sin embargo, hacia oídos sordos a esas voces. Para mi, había algo, hermoso. Para mi, tenía futuro. Pero al público decía, obviamente, que era consciente de la inconsistencia del vínculo. Si se quiere, era como Kathleen Turner, la actriz que hace de padre travesti de Chandler Bing, en Friends.
Tardé mucho tiempo en admitir que lo que sentía en ese momento, además de un increíble miedo a que todo resulte como finalmente resultaba, era una angustiante impresión de que esa persona se avergonzaba terriblemente de estar conmigo. Y adjudicaba, a eso, que la relación no estuviera ni siquiera mínimamente establecida. 

Y cuando todo ese martírio-goce terminaba, lo que podía entender de lo que había pasado era: Yo y chico nos dimos unos besos, nos chateamos un poco y nada más, pero mi mente creó una novela de amor increíble que terminó por razones que me come el cerebro la intriga de saber cuáles eran y que seguro 'eran culpa mía'.

La sensación que me dejaba, estaba entre verguenza y culpa. Vergüenza de esa que te da cuando te acordás que una vez en la primaria saliste del baño con la pollera adentro de las can-can y tus compañeritos se rieron de vos. Porque te acordas de todas las veces que pensaste y dijiste ante otras personas que "estabas" con alguien. Y culpa, a lo más Iglesia Católica, al pensar en todas las cosas que una imagina que pudieron haber causado el desinterés de la otra parte.
Con el tiempo entendí que nada era tan extremo. La relación no era totalmente un espejismo creado por mi corazón sediento en este desierto de amor (????????????????), no eramos una pareja de verdad, y tampoco el hecho de estar conmigo era algo totalmente humillante para nadie. Y, la culpa,.... cada vez dudo más sobre su aplicabilidad.

Si bien la dinámica de mi relación con los hombres no cambió mucho desde el primero al más reciente, es verdad que lo he sufrido cada vez menos. No, menos no, más, pero mejor enfocado el dolor. Y también, el tipo de hombre que conocí fue siendo cada vez más """"""""compatible""""""""" conmigo.

Hace poco descubrí que una imagen que explica lo que para mí representa la palabra amor (sexual), es la de una pareja desnuda abrazada en una cama, tapados por un mar de sabanas blancas, durmiendo.
Amor es una palabra, una palabra a la que nuestra sociedad atribuye el conjunto de sentimientos que nos atrae entre nosotros. Es la energía que nos conecta. Diferenciar tipos de amor, tiene sentido? Lo diferente no serán los vínculos?






17 de noviembre de 2012


Pero donde quiero poner el acento es en las distintas maneras de conversar que tenemos que dependen de la persona con la que nos relacionemos.
Y hoy pensé en eso.Y, mientras limpiaba el pis de la perra, tuve una revelación: extraño el vínculo de conversación que teníamos. Los hombres y yo.
Y no me refiero a ningún matiz sexual, aunque quizás profundamente sea eso lo que lo diferencia.
Hablo sobre todo de las relaciones informales, de primeras citas, de dos personas que ya se lamieron sus genitales pero todavía quieren 'quedar bien'.
De relaciones más formales, de vínculos más construidos todavía no tengo juicio, no he experimentado. Pero percibo que pasa algo muy parecido.
Un recurso muy utilizado: el 'Sabias que?', al mejor estilo fasículo de revista Genios.
Cosas como que la canción del Feliz cumpleaños es igual a la del Payaso plin plin, o que Malboro no es Malboro sino Marlboro. Eso lo sabes de conversaciones que tuviste con las personas con las que te relacionaste sexualmente.

15 de noviembre de 2012

No era que el enamoramiento es algo mágico que se sienten mariposas en la panza? y todo eso?
Y el señor feudal que se enamora de la criada?
Pero insistimos, insistimos...
"Pero yo soy más linda que ella..."
"Pero tenemos un montón de cosas en común..."
"Pero la pasabamos bien..."
Sobre el supuesto de que el estado de enamoramiento suscita de la satisfacción de ciertas expectativas en particular. De cánones estéticos, culturales, intelectuales,...
Escucho y no dejo de escuchar, peros y peros, buscando entender por qué aquel o aquella no esta perdidamente enamorada o enamorado de mi y yo sí, y mucho.
No será que enamorarse es algo muy distinto al simple hecho de elegir a alguien que cumpla cierto requisitos y amarlo?



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3 de octubre de 2011